ZONA ZEPA

Aguilucho Pálido

 

Circus cyaneus

Macho 43 cm. Hembra 50 cm.

Cuando caza en vuelo, a poca altura, el Aguilucho Pálido aletea perezosamente cuatro o cinco veces, luego planea con las alas medio alzadas y, por fin, se lanza a tierra para capturar un ratón, una rana, un pollo de Triguero o un huevo de otra ave que críe en tierra.

Por el contrario, durante sus espectaculares juegos nupciales aéreos, puede realizar grandes acrobacias: se eleva verticalmente, gira con una voltereta en lo alto de la trayectoria y luego se desploma con las alas cerradas. Mientras la hembra está echada en el nido, el macho, tras capturar una presa, la llama con estridentes chillidos y le traspasa el alimento en vuelo, bien directamente de unas garras a otras o después de soltarlo en el aire; la hembra regresa inmediatamente al nido, donde continúa la incubación al tiempo que devora la comida. Los padres defienden vigorosamente el nido contra los intrusos gritando agudamente y picando hasta llegar a tocarles, ahuyentándolos enseguida.

Este aguilucho puede verse todo el año en el norte de España, donde anida repartido en escaso número por zonas más o menos esteparias y eriales con algunos árboles. En el resto de la Península sólo se encuentra en migración e invernando, ya que aquí invernan bastantes aves de otros puntos de Europa.

Identificación: Macho gris, hembra castaña, con partes inferiores rayadas y barras negras en las alas; el macho se distingue del Aguilucho Cenizo por su obispillo blanco y ausencia de barras negras en las alas.

Nidificación: La hembra construye el nido sobre el suelo, a menudo en brezos; puesta, mayo-junio; normalmente 4 huevos blancos o azul pálido; incubación, alrededor de 28 días, sólo por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido tras unas seis semanas.

Alimentación: Pequeños animales terrestres; algunas aves pequeñas capturadas al vuelo; huevos y jóvenes de otras aves.

Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

 

Alcaraván Común




Burhinus oedicnemus 40 cm.


A juzgar por su apariencia, todo el mundo consideraría al Alcaraván Común un limícolo y su nocturno y agudo grito «currlii» recuerda el del Zarapito Real. Pero en realidad esta extraña ave está emparentada tan estrechamente a las gaviotas como a los limícolos.
Ocasionalmente se presenta en invierno en riberas marinas o marismas, aunque prefiera normalmente eriales, ribazos con cantos rodados y campos abiertos con chinarros y piedras, en general en terrenos secos; cría también a veces entre árboles jóvenes o en playas pedregosas.
Se cree que los alcaravanes se emparejan para toda la vida, pudiendo volver año tras año al mismo territorio de cría. Su cortejo nupcial se compone principalmente de diversos arqueos del cuerpo y de choque de picos.
Estas aves son gregarias , incluso en la época de cría, pudiendo oírseles, al atardecer y por la noche, llamándose unos a otros. Durante la migración otoñal con frecuencia se reúnen en bandos más o menos grandes. A pesar de su sociabilidad son cautelosos, sacudiendo la cabeza cuando recelan e inmovilizándose si se les sorprende; en el nido, tanto adultos como pollos, se achantan si descubren algún enemigo o intruso.

Identificación: Leonado claro, rayado de castaño; grandes ojos amarillos; patas amarillo claro; cabeza redonda y pico corto; sexos iguales.

Nidificación: Ambos sexos hacen un hoyo en el suelo, cerca de vegetación pero no en ella, que rellenan con piedras blancas o excrementos de conejo; pone abril-julio 2 huevos color crema con fuertes manchas castañas; incubación, por ambos padres, de unos 26 días; los pollos alimentados por la pareja, dejan el nido después de la eclosión, comenzando a volar tras unos 40 días; a veces dos crías.

Alimentación: Caracoles, babosas, insectos del suelo y sus larvas, lombrices; a veces ratones, topillos y ranas.

Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

Avutarda Común


Otis tarda 1m.

Recortadas contra el cielo en una pequeña elevación que domina la gran llanura de cereales, unas macizas figuras pastan sosegadamente, recordando de lejos un pequeño rebaño de ovejas: son las avutardas, grandes aves propias de terrenos abiertos y cultivos de cereal. En el bando, formado por machos de mayor tamaño y hembras más menudas, un macho viejo, por lo general, vigila atentamente en todas direcciones mientras sus compañeros se alimentan. De repente algo llama la atención del centinela, que adopta una postura rígida, con el cuello estirado, lo que alerta a los demás, y poco después todo el bando se echa a volar pesadamente.
El cortejo nupcial de esta especie es muy espectacular: el macho patea el suelo y sacude las alas; a continuación abre la cola, la apoya sobre el dorso, cruza sus largas primarias de manera que las puntas sobresalgan de aquél, levanta las escapulares, y las vuelve, presentándose entonces el ave casi blanca, con las alas colgando, la cabeza entre los hombros y los bigotes erguidos.

Identificación: Gran tamaño; el macho tiene cabeza y cuello gris claro, bigotes blancuzcos y largos a cada lado del mentón; partes superiores ocráceas ondeadas de negro; partes inferiores blancas con faja pectoral ocrácea; la hembra, bastante más pequeña, carece de bigotes y de faja pectoral.


Nidificación: No construye nido; utiliza una ligera depresión del suelo, con los tallos de las hierbas tronchados, en llanuras de pastoreo desarboladas y campos de cereal; puesta, de abril a junio, de 2 a 3 huevos verde intenso u oliváceo, ligeramente moteados de pardo-oscuro; incubación, sólo por la hembra, 25 a 28 días; los pollos, alimentados y atendidos sólo por la hembra, dejan el nido al nacer, volando a las 4 ó 5 semanas.


Alimentación: Los adultos, principalmente, materia vegetal; a veces insectos, lagartos, moluscos y pollos de otras aves; los pollos, exclusivamente insectos.

Hábitat: Cultivos.

 

 

 

Bisbita Campestre



Anthus campestris 16 cm.



Entre los surcos roturados en el trigal, un pequeño pájaro de cola y patas largas camina ligeramente. De repente, alarmado, echa a volar, lanzando un grito característico, «chii-ip»: es el Bisbita Campestre, más esbelto que el resto de sus congéneres, más parecido a una lavandera, aunque también de color pardo arenoso, pero apenas listado.
Este bisbita suele establecerse para criar en terrenos baldíos poco cubiertos de matorral, en los que el macho, al poco tiempo de regresar de sus cuarteles de invierno, inicia el cortejo nupcial, que consiste sobre todo en cantos de celo emitidos en vuelo. El canto es la repetición de un metálico «tsirlii-tsirlii-tsirlii». Durante esta manifestación, el macho sobrevuela su territorio, generalmente bastante amplio, en el que la hembra construye el nido en una depresión junto a un cepellón de hierba.
Repartido como nidificante por toda la Península y Baleares, casi a cualquier altura sobre el nivel del mar, al llegar el otoño emprende la marcha, junto con aves procedentes de otros puntos de Europa, hacia sus cuarteles de invierno en Africa tropical, al norte del Ecuador, donde permanece hasta la primavera.

Identificación: Partes superiores pardo-amarillento; inferiores, uniformemente claras, no listadas normalmente; alas pardo oscuro bordeadas de amarillo; lista superciliar  crema y largas patas amarillentas; sexos iguales.


Nidificación: La hembra construye sobre el suelo un nido de briznas de hierba seca; puesta , mayo-junio, de 4 a 5 huevos blancos o verdosos brillantes con manchas pardas y violáceas; incubación, sólo por la hembra, 13 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido a los 14 días.


Alimentación: Diversos insectos pequeños, arañas, gusanos; pequeños granos.


Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

Calandria Común

 


Melanocorypha calandra 19 cm.



La costumbre de reunirse en bandos, muy extendida en invierno, desaparece al llegar la época de cría, cuando las parejas de calandrias se reparten para anidar en campos abiertos, cultivados o baldíos, así como en pastizales o entre plantas halófilas. Allí los machos se elevan a veces a considerable altura y vuelan en círculos emitiendo un canto parecido al de la Alondra Común, pero fuerte y con frecuencia imitativo, que dura varios minutos, tras lo cual se lanzan a tierra con un vuelo en picado. El reclamo es un grito nasal característico.
El nido está situado en una depresión del suelo, generalmente oculto por una planta. Realizada la cría de los cuatro a seis pollos, cuando éstos pueden volar, se reúnen con los adultos en bandos más o menos numerosos.
La Calandria Común es una especie característica del Mediterráneo, y aunque su área se extiende por el este hasta las regiones del Caspio y Aral, falta en las Baleares, donde ha sido observada, al parecer, rarísima vez. En cambio, en la Península es bastante común en terrenos apropiados, faltando en una ancha franja norteña y en Galicia.

Identificación: Es la mayor de las alaúdidas; macho: robusto pico pardo-amarillento; por encima, pardo negruzco con bordes posteriores de las alas pardo-grisáceos; por debajo, blancuzco, con pecho ocráceo algo listado de pardo, y una gran mancha negra en forma de cuerno a cada lado de la base del cuello; en la hembra, manchas más pequeñas.


Nidificación: Nido, de hierbas secas, en tierra, junto a alguna planta, en sembrados de cereal o barbechos; puesta, de abril a junio, de 4 a 6 huevos blanco sucio, muy manchados de pardo y de gris; incubación, por la hembra, de unos 16 días; los pollos vuelan tras unos 12 días; a veces dos crías.


Alimentación: Especialmente hierbecillas; también insectos, como coleópteros y dípteros.


Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

Carraca

 

Coracias garrulus 30 cm.



En cuanto llegan a sus zonas de cría, las parejas de carracas se dedican a buscar la cavidad donde construirán su nido. El hueco de un árbol, la cavidad de un roquedo, un talud o un agujero en un muro son sus lugares predilectos. El ardor desplegado por el macho durante su magnífica parada nupcial, en la que se lanza hacia el cielo, voltea y hace piruetas, incita bien pronto a la hembra a comenzar la puesta.
Al borde de los bosques, en las grandes alamedas bordeadas de árboles viejos o cerca de los espacios abiertos en la llanura, no es raro ver varias parejas de carracas que se establecen cerca unas de otras. Esta costumbre ha inducido a aventurar, erróneamente, la existencia de colonias, pero no existe tal en esta especie.
Al recorrer en verano las llanuras arboladas del centro y sur de España, una brillante y coloreada ave atrae rápidamente nuestra atención: es la Carraca que, con sus vivos tonos azules y acastañados, más parece un elemento de la avifauna tropical que un habitante del continente europeo. Su belleza no la libra de la persecución humana, que en muchas ocasiones causa destrozos en esta especie, debido a la facilidad de localización, consecuencia de sus costumbres.


Identificación: Verde azulado claro; dorso rojizo vivo; rémiges negras con base azul ultramar; cola azul con rectrices centrales pardo-verdoso y externas manchadas de negro en la punta; jóvenes más apagados, pardo-verdosos con rectrices externas sin mancha negra en la punta.


Nidificación: Nido en cavidad, sin forro o recubierto con escasas briznas de hierba y plumas; puesta, en mayo, de 4 a 7 huevos blanco puro; incubación, por los dos padres, de unos 19 días; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 28 días.


Alimentación: Grandes insectos, pequeños reptiles, batracios, mamíferos.


Hábitat: Bosques.

 

 

 

Cernícalo Primilla

 


Falco  naumanni 30 cm.



A primera vista, este pequeño rapaz es prácticamente igual que el Cernícalo Vulgar, pero examinada detenidamente ofrece considerables diferencias, tanto morfológicas como de comportamiento. Efectivamente, aunque las hembras y jóvenes de ambas especies sólo se distinguen por el color de las uñas (blancas en la Primilla), los machos, además de este carácter, son más pequeños y más esbeltos que los del Cernícalo Vulgar, careciendo de marcas oscuras en el dorso y con la cabeza y cola más azuladas. El rasgo que mejor le distingue del Cernícalo Vulgar es la voz, pues su grito es muy diferente al de éste.
Cría, generalmente en colonia, en núcleos habitados. En ocasiones también lo hace en acantilados y en árboles.
Marcha pronto de sus regiones de invernada, alcanzando la Península en el mes de febrero, y principalmente en marzo, y se extiende sobre todo por el sur, centro y oeste del país. El viaje otoñal hasta Africa comienza en agosto, prolongándose hasta octubre la marcha.

Identificación: Muy parecido al Cernícalo Vulgar, aunque más grácil; macho, partes superiores rojo-acastañadas sin motas oscuras, cabeza y cola más azuladas; hembra y joven, iguales a los del Vulgar; uñas blancas en todas las edades (negras en el Vulgar).


Nidificación: Anida en pequeñas colonias; no construye nido, ocupando huecos y cavidades de edificios viejos, tejados y acantilados, aunque prefiere la proximidad del hombre; puesta, de abril a junio, de 4 a 5 huevos redondeados, rosa-cremoso oscuro con marcas rojizas claras; incubación de unos 28 días por ambos padres, aunque el mayor trabajo lo realiza la hembra; los pollos, alimentados primero por el macho y después por ambos progenitores, pueden volar sobre los 29 días.


Alimentación: Principalmente grandes insectos, cazados en el suelo o aire; en especial ortópteros; también pequeños mamíferos, reptiles y batracios en ocasiones.


Hábitat: Ciudades y pueblos.

 

 

 

Chorlito Dorado Europeo



Pluvialis apricaria 28 cm.




En otoño y en invierno se reúnen en bandos, descendiendo a los campos cultivados y estuarios donde se alimentan de insectos, gusanos y pequeños moluscos, así como de hierba y semillas que forman la porción vegetal de su dieta. A menudo se unen a las avefrías en bandos de alimentación, pero cuando se les espanta, el bando mixto se separa en el aire en dos grupos distintos, uno de cada especie.
Aunque no anida en España, es ave bastante frecuente en invierno y durante ambos pasos. En esta última época se distribuyen un poco por todo el país, pero sobre todo suelen concentrarse en las regiones occidentales. Frecuentan sembrados de cereal y pastizales, en los que su plumaje apagado, curioso contrapunto de la llamativa librea nupcial, se difumina tan perfectamente entre las ralas hierbas que son difíciles de descubrir. Vuelan velozmente en bajos círculos, no tardando mucho en volverse a posar relativamente cerca del lugar en que estaban. En estas zonas es pieza favorita de muchos cazadores, aunque resulta difícil de abatir. Durante la incubación el adulto monta guardia desde un mogote cercano.

Identificación: Cara y partes inferiores negras, con partes superiores oscuras densamente salpicadas de dorado en verano; en invierno desaparece el negro y las partes inferiores son blancas con moteado dorado; sexos iguales.


Nidificación: Ambos sexos hacen hoyos escogiendo luego la hembra uno, que forra con ramitas, liquen y hierba; pone, de abril a junio, generalmente 4 huevos color crema con tinte verdoso o ante, punteados y manchados con pardo oscuro; incubación, alrededor de 30 días, por ambos padres; los pollos, atendidos por la pareja, dejan el nido uno o dos días después de nacer, volando sobre los 30 días.


Alimentación: En su mayor parte insectos y sus larvas; caracoles, gusanos y pequeños moluscos; también arañas, algas y musgo.


Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

Chotacabras Gris



Caprimulgus europaeus 27 cm.


Al atardecer, el Chotacabras Gris deja su escondrijo diurno y vuela silenciosamente, con sus alas largas y de blandas plumas, yendo y viniendo en el crepúsculo, persiguiendo insectos en vuelo y atrapándolos en sus fauces.
También es después de ponerse el sol cuando emite su voz, un ronroneo característico. Hay cambios bruscos en el tono del chirrido, cuando el ave vuelve la cabeza a los lados, ya que se posa a lo largo de la rama y raramente cruzado en ella.
Durante el día estos chotacabras son casi invisibles, permaneciendo quietos en el suelo; a cierta distancia, las delicadas marcas de sus plumas le asemejan a hojas secas. Con frecuencia se encuentran trozos de madera (que aún hacen más difícil ver al ave posado) cerca de su nido, que es un hoyo sin revestimiento, y a cuya vecindad vuelve año tras año la pareja.
Llegan de Africa en abril y mayo para criar en páramos, pastizales y otros lugares con helechos y aliagas, así como en los linderos de los bosques. En sus vuelos al atardecer para capturar insectos, visita praderas en las que pace ganado, costumbre que le ha valido su nombre, debido a la falsa creencia de que mama leche de las cabras con su inmensa boca.

Identificación: Aves de costumbres nocturnas, con alas y cola largas; plumaje pardo-grisáceo de camuflaje; boca orlada con cerdas; el macho tiene manchas blancas cerca de la punta de las alas; distintivo canto en ronroneo.


Nidificación: Nidos en el suelo en hoyos sin forro, a menudo cerca de árboles secos; pone, de mayo a julio, 2 huevos blancos, jaspeados de castaño o gris; incubación, principalmente por la hembra, unos 18 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido tras 7 días, permaneciendo cerca y volando a los 17 días; normalmente dos crías.


Alimentación: Insectos, especialmente los que cazan al vuelo.


Hábitat: Bosques.

 

 

 

Culebrera Europea



Circaetus gallicus 65 cm.



En nuestros campos el temor a los reptiles todavía esta bien enraizado en las gentes, pero ¿cuantos de nuestros campesinos conocen a la culebrera? Para los no especialistas no es mas que un ratonero de tintes claros, una dañina «rapaz».
La Culebrera Europea llega a nuestro país en marzo y abril cuando la temperatura se hace más cálida y las culebras y víboras abandonan su letargo invernal. ¿Está inmunizada contra el veneno de las víboras esta rapaz robusta, de grandes y brillantes ojos amarillos? No se conoce la respuesta, pero hace falta ver como cae del cielo sobre una serpiente enroscada en la arena de un camino, la reduce a la impotencia y se la engulle, empezando por la cabeza, para reconocer su habilidad y apreciar su técnica.
En España, al igual que todas las rapaces, la Culebrera Europea está protegida. Este hecho ha favorecido notablemente a esta preciosa rapaz.
Anida en escasa cantidad por casi todo el país, comportándose como ave estival, aunque raros individuos invernan en localidades favorables del sur. Hasta el momento se tienen pocos datos sobre las migraciones e invernada de la población ibérica.

Identificación: Partes superiores pardas con rémiges negras, inferiores blancas, menos garganta y pecho, pardo oscuro; cola más bien larga, con algunas barras oscuras; cabeza gruesa, con grandes ojos amarillos, dorados, casi frontales.


Nidificación: Plataforma de ramas secas y verdes, situada en la cima de un árbol o arbusto, con una excavación en forma de copa, forrada de follaje; pone en abril un huevo muy grande, rugoso, blanco sucio; incubación de unos 45 días por los dos sexos; el pollo abandona el nido tras unos 75 días.


Alimentación: Reptiles, sobre todo serpientes; ranas, insectos, gusanos.


Hábitat: Monte bravío.

 

 

 

Curruca Rabilarga



Sylvia undata 12,5 cm



En los breñales, una llamada atrae nuestra atención por su vigor y su tono burlón o irritado: es el «trectrec-trec» de la Curruca Rabilarga.
Entre las matas de brezos y los tojos, o entre los espesos jarales, esta minúscula curruca sólo se advierte por el oído. Muy viva y ágil, se desliza incansablemente a través de los matorrales. Con paciencia se podrá advertir una pequeña bola de plumas oscuras, prolongada por una larga cola, más o menos levantada.
El observador paciente tiene más posibilidades de ver a placer esta curruca en la época de cría, cuando el macho canta para marcar su territorio. Este pájaro es muy sedentario e individualista; su carácter belicoso se exterioriza cuando se trata de defender el terreno que le permitirá criar su prole. Fieramente erguido en lo alto de un matorral, el macho lanza con agresividad su canto.
Con frecuencia la Curruca Rabilarga se halla en el mismo tipo de hábitat que la cabecinegra; pero aquélla suele ocupar los puntos donde la vegetación es menos espesa, mientras que ésta se establece en las zonas de mayor cobertura.

Identificación: Los dos sexos tienen cola larga a menudo erguida; el macho en invierno tiene partes superiores pardo oscuro y cabeza gris pizarra, con partes inferiores oscuras de color vinoso; cabeza más gris en verano; la hembra es ligeramente más parda que el macho.


Nidificación: El macho construye nidos de prueba; el nido definitivo, construido en su mayor parte por la hembra, en jara o brezo, de hierba, raicillas y tallitos, está decorado con telas de araña; puesta, de abril a junio de 3 a 4 huevos blanco sucio manchados de gris, a veces teñidos de verde; la incubación, de unos 12 días, principalmente por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 13 días; normalmente dos crías, ocasionalmente tres.


Alimentación: Insectos y sus larvas; algunas arañas.


Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

Esmerejón

Falco columbarius

Macho 26 cm. Hembra 33 cm.



El Esmerejón se lanza pegado al brezal siguiendo cada quiebro y giro del vuelo de su presa, cuando persigue a uno de los pajarillos (bisbitas, pardillos, etc.) que son sus víctimas principales. El macho es poco mayor que un mirlo, pesando apenas un poco más de 100 gramos. A pesar de ello, después de una persistente persecución llega a cazar aves tan grandes como él.
Los Esmerejones tienen una dieta constituida además por pequeños mamíferos, lagartos e insectos durante sus nomadeos invernales, que pueden llevarles sobre pastizales, marismas o costas. En las épocas de migración dependen sobre todo de los pajarillos que se están desplazando hacia sus cuarteles de invierno meridionales.
Esta frágil y audaz rapaz no anida en la península Ibérica, encontrándose sus áreas de cría principalmente en el norte de Europa, de donde proceden las aves de esta especie que llegan en otoño, algunas de ellas en fechas relativamente tempranas. Aunque el número de invernantes es escaso, no por ello dejan de hacerse notar los Esmerejones, ya que realizan espectaculares persecuciones de diversos pajarillos en campo abierto. En esta época se muestra muy solitario o todo lo más en parejas. El viaje de regreso lo suele realizar en marzo.

Identificación: Dorso y cola azul pizarra; hembra mayor que el macho, con dorso castaño oscuro y cola flanjeada; ambos tienen partes inferiores fuertemente listadas.


Nidificación: Nidos en el suelo o en viejos nidos de córvidos; puesta, de mayo a junio, generalmente 4 huevos crema con fuertes motas pardo-rojizas; incubación alrededor de 30 días por ambos padres; los pollos, atendidos por la pareja, abandonan el nido a los 26 días.


Alimentación: Pequeñas aves, por lo general Bisbitas, Alondras, Calandrias, Estorninos; algunos pequeños mamíferos y lagartos; pocos insectos; ocasionalmente pollos de aves.


Hábitats: Matorrales y campos baldíos.

 

 

 

Martín Pescador



Alcedo atthis 16 cm.



Esa flecha azul turquesa que surge con un grito estridente y desaparece en un recodo del río es el Martín Pescador. Su pico en puñal, de temibles proporciones, alarga su rechoncha figura. Con un poco de paciencia, podrá vérsele sumergirse vigorosamente bajo el agua, con el pico apuntando a algún pececillo; luego vuelve rápidamente a su posadero, una rama de sauce o caña de carrizo. Entonces se puede descubrir el lugar donde se encuentra su pollada, a la que se apresura a llevar el producto de su pesca si no la ha engullido de un trago. El nido está excavado en una orilla blanda de los arroyos.
Al Martín Pescador le gusta pescar en aguas claras y se encuentra sobre todo al borde de los ríos tranquilos. Pero el frío le pone a prueba, y el hielo de las aguas dulces, en inviernos rigurosos, resulta fatal para él. Las poblaciones de estas aves han sido diezmadas en varias ocasiones.
En la Península anida con poca densidad repartido en lugares apropiados por toda ella; en cambio no cría en Baleares. Esta población indígena parece sedentaria en gran parte, aunque hay individuos que efectúan movimientos erráticos. En invierno se añaden aves venidas de otros puntos de Europa.

Identificación: Verde azulado brillante por encima, castaño anaranjado debajo, garganta blanca, con mancha también blanca a los lados del cuello; sexos iguales.


Nidificación: Ambos sexos excavan un agujero de 50 cm. a un metro de largo, forrado débilmente con espinas de peces; entrada descubierta a menudo por depósito blanco de deyecciones; puesta, de abril a agosto, de 6 a 7 huevos blanco lustroso, casi redondos; incubación, de unos 20 días, por ambos padres; los pollos, alimentados por la pareja, vuelan tras unos 23 a 27 días; dos crías.


Alimentación: Principalmente pececillos; también insectos y larvas acuáticas.


Hábitat: Aguas continentales.

 

 

 

Sisón Común

 


Tetrax tetrax 42 cm.



Huésped de las tierras cultivadas, el Sisón Común frecuenta terrenos secos y esteparios. El macho, polígamo, se instala en su territorio que defenderá hasta el final de la reproducción.
Es relativamente abundante como nidificante en la mayoría del territorio español, pero las zonas tradicionalmente «sisoneras» se encuentran en Extremadura y las campiñas andaluzas, aunque sus nidos son difíciles de ver por estar muy ocultos entre la hierba y los cultivos y por el perfecto camuflaje de la hembra, que en nada recuerda al llamativo macho en plumaje estival.
En invierno, nuestra población realiza movimientos dispersivos o trashumantes, a mayor o menor distancia de las zonas de cría. A estos bandos invernales se unen cantidad de aves procedentes de otras partes de Europa.

Identificación: Macho, en plumaje nupcial, con capirote y dorso rubios vermiculados de pardo; mentón y mejillas gris azuladas; cuello negro con un doble collar blanco; vientre blanco; alas con ancha mancha blanca y cola blanca barrada de negro; hembra, dorso rubio pálido rayado y barrado de negro; cuello y flancos rayados de pardo, vientre blanco sucio y mancha alar más pequeña.

Nidificación: Nido en una depresión del suelo; puesta, de abril a junio, de 3 a 4 huevos pardo oliváceos oscuros; incubación, sólo por la hembra, de 21 días; los pollos, nidífugos, vigilados por la hembra, vuelan tras varias semanas.


Alimentación: Hierbas, semillas, insectos, gusanos, moluscos y batracios.


Hábitat: Cultivos.

 

 

 

Terrera Común



Calandrella brachydactyla 14 cm



De los varios pares de especies prácticamente iguales que existen entre nuestras aves, el que forman las terreras es uno de los más notorios: la Terrera Común y la Terrera Marismeña son muy parecidas entre sí en figura y coloración, pero están bastante diferenciadas por sus distintos biotopos. La Terrera Común vive sobre todo en terrenos abiertos con cultivos y pastizales, siempre en zonas secas; la Terrera Marismeña, sin embargo, prefiere áreas al borde de marismas, salinas y lugares áridos, con poca vegetación.
La Terrera Común es un pájaro de pequeño tamaño con el plumaje pardo ocráceo por encima, de aspecto claro pero muy marcado con rayas oscuras. La mayoría de las terreras comunes, tienen las partes inferiores muy pálidas y sin rayas, pero variaciones individuales pueden tener en primavera un conspicuo rayado a través del pecho. En la península la Terrera Común anida en casi todas las regiones excepto en una ancha franja que corre paralela al Cantábrico, vive con preferencia en campos despejados y cultivos de secano a altitudes variables, desde el nivel del mar en dunas y arenales (escasa y local) hasta 2.000 metros. Corre y camina por el suelo con gran rapidez. Vuela ondulantemente y normalmente a baja altura, casi siempre la pareja durante la cría, posándose enseguida nuevamente en el suelo. Es una especie que nunca se posa en los árboles y rara vez en un arbusto.

Identificación: Partes superiores de color ocre arenoso, estriadas de pardo oscuro. Lista superciliar blanquecina, parte superior de la cabeza pardo rojizo, las partes inferiores suelen ser, blancuzcas sin rayas ni marcas y con un ligero tinte ocre en los flancos. Alas de plumas pardas con ribetes más claros. Cola pardo oscuro con bordes blancos; pico pardo amarillento, patas parduscas.


Nidificación: Anida en el suelo, en una depresión protegida por un matojo. Nido de hojas, raicillas, pelo, lana, plumas, etc., en forma de copa. La puesta comienza a mediados de abril, consiste en 3 ó 4 huevos de color pardo amarillento, blancuzcos o amarillentos con abundantes manchas y pintas pardas y grises. La incubación a cargo de la hembra dura unos 13 días, los pollos son alimentados por la pareja, normalmente dos crías al año.

Alimentación: Semillas y algún insecto.

Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

Actualizado (Lunes, 09 de Mayo de 2011 10:18)