PASSERIFORMES

Agateador Común



Certhia familiaris 12 cm




Muchas aves de bosque se escuchan mas frecuentemente que se ven, y los agateadores son unos de los más esquivos de este grupo. Pasan la mayor parte del tiempo en los árboles, bien camuflados cuando se agarran a la corteza como un ratón emplumado y mantienen oculto su nido dentro de un pequeño agujero que fácilmente pasa desapercibido, aunque puede descubrirse al asomar entre las grietas parte del material que compone el nido. El canto del Agateador Norteño siempre emitido desde un árbol es un agudo ‹‹tsii-tsii-tsii-siszi-tsii» y las llamadas más frecuentes son un agudo y más bien largo «tsiiii» y un «tsit» como de párido.El canto del Agateador Común es más rítmico y su reclamo es un agudo «tsriij».
En invierno, cuando no hay hojas, puede vérseles a veces explorando los troncos de los árboles con su curvado pico acicular. El pájaro recorre el tronco hacia arriba en cortos tramos.

Identificación: Por encima, pardos manchados, rayados de oscuro y de crema; parte inferior y cejas, blanco plateado en el Norteño y más apagado en el Común; pico fino y arqueado, más largo y uña del dedo posterior más corta en el Común; sexos iguales.
Nidificación: Ambos sexos construyen un nido de hierbas secas y raicillas, forrado con plumas, lana y trozos de corteza, dentro de huecos en la corteza, en raíces de hiedra o en otros agujeros de árboles, ocasionalmente en cajas anideras, excepcionalmente en huecos de pared o en viejos cobertizos; puesta, en abril-mayo, normalmente de 5 a 6 huevos blancos con manchas pardo-rojizas en el Agateador Común y en todo el conjunto de la cáscara en el Norteño; la incubación dura unos 15 días, probablemente sólo por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 15 días; algunas veces dos crías.
Alimentación: Invertebrados, como arañas, cochinillas, gorgojos y otros escarabajos pequeños, tijeretas, pequeñas orugas; a veces grano y semillas herbáceas.
Hábitat: Bosques



Alcaudón Común



Lanius senator 18 cm.



En los encinares del oeste de España, llegado el verano, se advierte muchas veces un pájaro blanco y negro, de cogote achocolatado que, tras un corto vuelo ondulado, se posa en una rama o en un hilo telegráfico; tiene la cola relativamente larga, un antifaz negro y pico corto y ganchudo de gran potencia. Es el Alcaudón Común. Verdadera «rapaz» entre los pájaros, caza tanto grandes insectos como pequeños roedores, lagartos y pajarillos. Tiene la costumbre de empalar sus presas sobrantes en las espinas de las matas.
El Alcaudón Común aparece a final de marzo y su mayor parte en abril. Los machos se acantonan rápidamente en un territorio que defienden contra cualquier intruso, esperando allí la llegada, casi siempre más tardía, de las hembras. Una vez formada la pareja, el macho elige el emplazamiento del nido y comienza a construirlo.
Poco después de realizada la cría, comienza la migración, que en esta especie es bastante precoz; regresan a sus terrenos natales coincidiendo con la llegada de la primavera.

Identificación: Píleo y nuca rojo-castaño vivo; marca negra en la cara, que le cubre parte de la frente; partes superiores negruzcas con " espaldas " y obispillo blancos; franja alar y partes inferiores blancas; sexos iguales.


Nidificación: Nido desaliñado, construido sólo por la hembra o por ambos adultos, con raíces y ramitas de variadas plantas, forrado con materiales más finos, trozos de lana, pelos o plumas, y colocado en arbustos o árboles; puesta, abril-junio, de 5 a 7 huevos verdoso pálido con manchas pardo-verdosas en un extremo; incubación, especialmente por la hembra, unos 16 días; los pollos, alimentados por ambos padres, abandonan el nido a los 20 días; a veces dos crías.


Alimentación: Aves pequeñas y sus pollos; insectos y sus larvas; arañas, moluscos, lombrices de tierra.


Hábitat: Monte bravío.


 

 

Alcaudón Real

 



Lanius meridionalis 25 cm.



Al empezar la época invernal, los alcaudones reales pierden en parte su natural desconfianza, aunque siempre se mantienen circunspectos. Entonces se les puede ver posados bien visibles en un hilo telegráfico al borde de la carretera o en lo alto de un árbol deshojado.
El mayor de nuestros alcaudones prefiere terrenos más o menos abiertos con matorrales, huertos de frutales y cercanías de zonas boscosas, donde puede cazar al acecho.
Los alcaudones reales que anidan en España, repartidos por doquier, aunque siempre en parejas aisladas, se han separado como una raza distinta de la que cría en el resto de Europa. En general, son menos corpulentos, con dorso más grisáceo oscuro, vientre con tinte rosado, ala de menor longitud y cola más larga. Todos estos caracteres los hacen reconocibles respecto a los de Europa, que también se observan en invierno, ya que algunos invernan en el norte de España y en Baleares; en cambio los indígenas son sedentarios o a lo sumo trashumantes, realizando cortos desplazamientos.

Identificación: Partes superiores gris-pizarra e inferiores blancas o rosadas, lista superciliar blanca; bandas negras sobre los ojos y mejillas, alas negras con estrecha franja blanca; cola larga. Jóvenes: pardo-grisáceo por encima con bandas ondeadas pardas por debajo; sexos iguales.


Nidificación: Nido descuidado, construido por ambos sexos con hierbajos y forrado de hierbas más finas, raíces y algunas plumas; colocado generalmente en arbustos o árboles entre 2 y 20 metros de altura; puesta, marzo-mayo, 4 a 7 huevos grisáceos con manchas pardas o rojizas que suelen aparecer en forma de corona; incubación, sólo por la hembra, unos 16 días; los pollos dejan el nido aproximadamente a los 20 días; posiblemente dos crías.

Alimentación: Pequeños vertebrados, como lagartijas y aves jóvenes; insectos y sus larvas, lombrices; a veces carroña.

Hábitat: Monte bravío.


 

 

Alondra Totovía

 



Lullula arborea 15 cm.



El aflautado canto de la Alondra Totovía no es tan arrebatado como el de la Alondra Común, pero tiene en dulzura lo que le falta en brío. Su vuelo de canto es tan espectacular como el de la otra alaúdida. Comienza a cantar a poca altura, repitiendo unas seis veces al principio una o dos notas; luego hace una pausa, como si cogiese fuerzas para una serie de fluidas frases. Mientras canta, a veces sube en espiral, a bastante altura sobre su territorio, descendiendo luego en círculos hasta encontrarse a unos 30 metros del suelo y se lanza a tierra.
Las alondras totovías crían en casi todo tipo de terreno herbáceo con algunos matorrales y salpicado de árboles, pero prefieren linderos de bosques, brezales, terrenos arenosos con monte bajo, etc. En invierno pueden reunirse en bandos que se alimentan en los campos. En general frecuenta terrenos más boscosos que la mayoría de las otras alondras españolas.
La Alondra Totovía es un ave principalmente sedentaria en España, pero hay movimiento de migrantes que en parte permanecen aquí para invernar.

Identificación: Plumaje pardo listado, con listas oculares blancas que se unen en la nuca; pequeña marca blanca y negra en el vértice flexor del ala, se distingue de la Alondra Común por su menor tamaño, cola muy corta sin bordes blancos, cresta más pequeña y canto diferente; sexos iguales.

Nidificación: Ambos sexos construyen nido de hierbas y musgo, en una depresión del suelo; pone, de marzo a julio, normalmente 3 ó 4 huevos gris pálido con fino moteado pardo rojizo u oliváceo; incubación. Sólo por la hembra, de 13 a 15 días; los pollos, alimentados por los padres, dejan el nido después de 11 ó 12 días y vuelan algunos días más tarde; normalmente dos crías, algunas veces tres.

Alimentación: Insectos; algunas arañas; semillas en otoño.

Hábitats: Matorrales y campos baldíos.
Situación en el Pego: Esta especies presenta una abundancia de 560 000-1 300 000 parejas. Se trata de un aláudido que no muestra densidades muy elevadas en sus zonas de cría., Así, en las dehesas extremeñas y castellanas su abundancia oscila entre 1 y 4aves/10ha (Carnero & Peris, 1998; Sánchez, 1991, Pulido & Díaz, 1992)
Según Sánchez (1991) en pinares y melojares de Gredos alcanza las 2aves/10ha, pero en la mayoría de los muéstreos realizados en medios forestales no se alcanzan densidades mayores del ave/ lOha. Esto se comprobó con el muestreo realizado en El Pego, en el cual se obtuvo una densidad de 0.45 aves/1Oha, teniendo además en cuenta que dicha presenta vegetación de tipo dehesa, pinar y matorral mediterráneo


 

 

Carbonero Común

 



Parus major 14 cm.



Los carboneros comunes siempre son activos, tanto si se trata de buscar comida en invierno, como de descubrir, a partir de febrero, una cavidad para construir el nido. En la mala estación vagan en pequeños grupos ruidosos, a los que se unen otros pájaros, como trepadores, agateadores, reyezuelos e incluso, a veces, el Pico Picapinos. Se distinguen por su vivo plumaje, en el que se mezclan amarillo brillante, blanco puro, negro lustroso y verde oliva.
En los huertos, los jardines y los bosques de frondosas el Carbonero Común suele ser el que más abunda y en otoño migra ante la escasez de alimento; bandos de carboneros se desplazan entonces hacia el sur.
A finales de invierno el macho visita los agujeros de los árboles y los muros, así como las cajas anideras, y trata de atraer a la hembra, a la que alimenta con presas escogidas.
La construcción del nido y la defensa del territorio absorben pronto las energías de los carboneros comunes, que, a menudo, crían dos polladas antes del verano, época en la que mudan sus plumas.

Identificación: Cabeza y cuello negro brillante; mejillas blancas; con una banda negra que desciende por el pecho amarillo; dorso verde; sexos iguales.

Nidificación: A menudo cría en agujeros de árboles o de muros, pero frecuentemente utiliza cajas anideras; ambos sexos aportan el material para el nido, especialmente musgos, con pelo o plumón como revestimiento; la puesta tiene lugar en abril-mayo; de 8 a 12 huevos blancos manchados de pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, de 13 a 14 días; los pollos son cebados por los dos progenitores y vuelan después de unos 20 días.

Alimentación: Principalmente insectos, incluyendo orugas, pulgones, cóccidos; algunas yemas, frutos y semillas.

Hábitat: Parques y jardines

Situación en El Pego : La población nidificante española se estima entre 1 600 000 y 4 300 000 parejas. El Carbonero Común aparece en la mayoría de las omitocenosis estudiadas en el país, 6.2aves/10ha Así mismo, Sánchez (1991) agrega que aparentemente la falta de oquedades en los pinos limita la densidad de esta especie durante su reproducción (Costa, 1984)
En comparación a los datos anteriores, en El Pego la especie presenta una densidad muy baja (036aves/10ha), lo cual podría deberse al tipo de vegetación que presenta la zona.




Carbonero Garrapinos

 



Parus ater 11,5 cm.



Este párido es fácilmente reconocible por la mancha blanca de su nuca. Es menos intrépido que la mayoría de sus congéneres y no está tan brillantemente coloreado; pero constantemente llama la atención por su claro y agudo canto. Las notas más características de este canto, una versión piante del sonido de ‹‹afilar›‹ producido por el Carbonero Común, son ‹‹tsitiú-tsitiú-tsitiú›› y un triple ‹‹tsii››, seguido por un trino.
Sus territorios favoritos son los bosques y cualquier lugar en que haya árboles sueltos, particularmente pinos, abetos y otras coníferas. Crían en cualquier agujero adecuado, en un árbol, talud o muro, utilizando frecuentemente los nidos artificiales. Durante la incubación el macho alimenta a la hembra, y si un enemigo potencial se aproxima, ésta aguanta sobre los huevos hasta el último momento, en el que se echa a volar silbando airadamente.
En invierno los garrapinos se unen a menudo a otros carboneros, agateadores y reyezuelos en bandos que vagabundean forrajeando por los bosques. Se han observado dos diferentes cortejos nupciales: en uno el macho corteja levantándose y agachándose con la cola erecta, alas péndulas y plumaje esponjado; en el otro, se inclina hacia delante con la cola extendida y meneando las alas.

Identificación: Cabeza negro-azulada brillante, con una mancha blanca en la nuca; dorso pardo oliváceo ocre, partes inferiores claras excepto el babero negro; sexos iguales.

Nidificación: Ambos sexos construyen nido de espeso forro de pelos y plumas con una base de musgos, en agujero de árbol, talud o pared; pone, en abril-mayo, de 6 a 10 huevos blancos con motas pardo-rojizas; incubación, unos 14 días, sólo por la hembra; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan tras unos 16 días.

Alimentación: Insectos, incluyendo escarabajos, moscas y sus larvas, y orugas; arañas; semillas de cardo y otras herbáceas.

Hábitat: Bosques.

Situación en El Pego: La población reproductora española se ha estimado entre las 1 60 000 y 5 200 000 parejas, Así mismo, en el Sistema Central se reporta una densidad de 5,6aves/10ha en pinares (Pinus sylvestris) del Guadarrama, 3-12.8 en pinares del Macizo de Ayllon (según la madurez del arbolado) y 20,2 en los de Gredos; cifras significativas en comparación con la densidad obtenida el la región de El Pego (O,63aves/10ha),




Carricero Común


Acrocephalus scirpaceus 13 cm.



Pardos y discretos, estos pajarillos son muy difíciles de observar en su medio predilecto: los espesos carrizales. No tienen verdaderamente nada que llame la atención, aparte de la agilidad de su leve figura. En cambio producen un canto sostenido de rápido comienzo.
Durante la época de cría está ligado casi exclusivamente a los carrizales y vegetación cercana al agua, pero en migración puede encontrarse fácilmente en otro tipo de terreno: huertos, campos cultivados, etc. En los carrizos trepa incansablemente arriba y abajo y pasa de uno a otro ágilmente.
Es un ave estival, que realiza grandes migraciones nocturnas hasta África tropical y oriental. A su llegada, tardía, a los lugares de nidificación, la rapidez en la construcción del nido depende del grado de desarrollo de los carrizos. Sujeta el nido a varios tallos, de manera que queda firmemente colocado; la copa es profunda, para evitar la caída de huevos o pollos con los movimientos originados por el viento.
El nido del Carricero Común es uno de los preferidos por el Cuco. Pronto el joven Cuco se encuentra incómodo en la pequeña cubeta, destinada a cuatro carriceros, y los padres adoptivos tienen que esforzarse para nutrir a ese hambriento monstruo.

Identificación: Pardo por encima, blanco-ocráceo claro por debajo, con garganta blancuzca; sexos iguales.

Nidificación: La hembra, principalmente, construye un nido profundo en forma de copa de hierbas secas, normalmente entre carrizos; puesta, de mayo a junio, de 4 a 5 huevos blanco-verdosos con marcas grises; incubación, por ambos sexos, de unos 12 días; los pollos, alimentados por los padres, vuelan después de unos 12 días.

Alimentación: Insectos de pantano, moscas, polillas y sus larvas; bayas en otoño.

Hábitat: Marismas y zonas palustres.

Situación en El Pego: Para el Carricero común su abundancia oscila entre las 7 100-13 600 parejas. Carnero & Peris (1988) estimaron en el año 1984 una abundancia de 13,3parejas/10ha, mientras que en el año 1986 la abundancia fue de 20parejas/10ha en una zona muy favorable del río Águeda (Salamanca),
En algunos lugares es considerado el passeriforrne más abundante del carrizal en época de cría, entre ellos la Laguna de Zonar en Córdoba según menciona Torres et al, (1983) y en el Delta del Ebro de acuerdo con Martínez-Vilalta & Motis (1989), No obstante, en El Pego los resultados obtenidos expresan lo contrario, ya que la especie mostró una densidad de 0,63aves/10ha




Chochín Común

 


Troglodytes troglodytes 9,5 cm.




Un nervioso trino, que casi provoca sobresalto, y una pequeña bola parda que se desliza entre el ramaje; eso es todo lo que generalmente se conoce del Chochín Común. Poco falta para que sea el más pequeño de nuestros pájaros, pero si los reyezuelos se llevan la palma por su tamaño, el Chochín Común es el más enternecedor con su figura redonda, rematada por una pequeña cola vertical.
Familiar pero poco llamativo, el Chochín Común reserva muchas sorpresas y desilusiones a quien pretende conocerle mejor. Su carácter es profundamente egoísta e incluso pendenciero. En la época de celo, el macho defiende su territorio ardorosamente emitiendo una serie de trinos y de agudos silbidos de una potencia sorprendente para su tamaño. Con una energía feroz construye varios nidos mullidos, que obliga a visitar a todas las hembras de la vecindad. Los machos más hábiles retienen dos o tres hembras; los otros permanecen solitarios.
Se han encontrado guarecidos juntos hasta una docena de chochines: la conservación del calor es imperativa para estas aves y los inviernos muy severos les ocasionan fuertes mortandades entre ellas.

Identificación: Pardo rojizo, con barrado oscuro en alas, cola y flancos. Cola pequeña, a menudo erguida. Canto ruidoso y penetrante. Llamada de alarma ruidosa y estridente. Sexos iguales.

Nidificación: El macho construye varios nidos en forma de bola de musgo, hojas y hierbas, en matas, enredaderas, montones de leña o huecos de paredes; la hembra recubre uno de ellos con plumas y pone a finales de abril, 6 huevos blancos con pequeños puntos pardo-rojizos, cuya incubación dura unos 14 días, sólo por la hembra. Los pollos son alimentados por ambos padres y vuelan después de unos 15 días. Generalmente dos crías.

Alimentación: Pequeños insectos y sus larvas; algunas arañas y pequeñas semillas.

Hábitat: Sotos.

Situación en El Pego: El Chochín  muestra una abundancia entre  2000 000 y 4 000 000  de parejas reproductoras, con tendencia demográfica estable.
En El Pego se obtuvo una densidad de 0,45aves/10ha, lo cual se relaciona con datos presentados por Sánchez (1991), quien menciona que en el gradiente altitudinal de Credos, la especie aparece con abundancias mínimas (inferiores a lave/1Oha) tanto en encinares meso y supramediterráneos, corno en olivares y matorrales montanos, y máximas (hasta 4.,3 aves/1Oha) en pinares de repoblación y campiñas supramediterráneas.,



 

Colirrojo Tizón

 



Phoenicurus ochruros 14 cm.



Procedente originalmente de las montañas, el Colirrojo Tizón descendió hace ya mucho tiempo a la llanura donde los hombres elevaban edificios de piedra, fuertes castillos, catedrales o construcciones que le recordaron lo suficiente sus roquedos natales.
Un trino agrio que parece salir de entre las piedras, y el brillo de una cola rojiza que se oculta cuando alguien se acerca, es con frecuencia todo lo que puede saberse del Colirrojo Tizón. Es un pájaro terrestre, que brinca ágilmente entre las piedras, buscando pequeños insectos. Guando le acecha cualquier peligro se transforma de repente en una bola colérica, que agita la cola con nerviosas sacudidas.
El Colirrojo Tizón es muy individualista, e incluso en sus terrenos invernales manifiesta mucha intolerancia hacia sus congéneres, a los que aleja de sus dominios. En primavera el apareamiento está precedido de danzas.
Sus reclamos son un corto «tsip» y un «tacc-tacc» de alarma. El canto, un trino en staccato, que emite normalmente desde un posadero elevado, un acantilado o un edificio. Parece que cantan para defender su territorio, incluso cuando no se reproducen.

Identificación: Macho en verano principalmente negro y en invierno gris negruzco, siempre con manchas alares blancas; hembra pardo grisácea; ambos sexos tienen obispillo y cola rojizos.

Nidificación: La hembra construye nido de hierba, musgo y raíces en roquedos o en grietas de edificios, a veces bajo una viga o en cajas anideras. Pone, de abril a julio, generalmente de 4 a 6 huevos blanco brillante; la incubación dura de 12 a 13 días y la realiza sólo la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido después de 16 a 18 días; dos crías, a menudo tres.

Alimentación: Principalmente insectos; también arácnidos y ciempiés; a veces bayas.

Hábitat: Islotes rocosos, acantilados marinos, interior de edicios viejos, paredes, etc.

Situación en el Pego: El colirrojo tiene una abundancia de entre 400 000-900 000 parejas, Aparece casi siempre con densidades relativamente bajas y sólo en pocos medios muestra valores superiores a lave/1Oha como en El Pego, donde dicha especie presentó una densidad de l,07aves/10ha,
Cramp (1988) menciona que el Colirrojo tizón ha mostrado un incremento en su número y área de distribución, principalmente hacia el norte, posiblemente por el creciente proceso de urbanización. De Juana (1980) considera que este proceso le aporta lugares artificiales para nidificar




Curruca Capirotada

 

Sylvia atricapilla 14 cm.



El capirote es la marca distintiva que da nombre a esta especie y que permite identificarla fácilmente; el resto de su plumaje es más bien discreto.
Muy repartida y con frecuencia bastante familiarizada, es la que con más gusto vive en nuestros jardines. Se acomoda en las matas más diversas, tanto en las salvajes como en los macizos de boj tallado.
En marzo-abril, después de haber tomado posesión de un territorio, el macho intenta, con mímicas variadas, atraer una hembra. Durante la parada nupcial, agita tan pronto las alas como la cola, frenéticamente, e infla las plumas del pecho.
La muda se inicia a mediados de julio. Las currucas capirotadas apenas se mueven y pasan desapercibidas. Después de un período de silencio, hacia mediados de agosto, se oyen otra vez sus voces claras entre los sotos.
Aunque es común criando en casi toda España, aparecen en mayor número en invierno con la llegada de multitud de aves procedentes de otros puntos de Europa. Hacia finales de septiembre arriban las avanzadas, pero es en octubre, particularmente, cuando llega el grueso de aves, que inverna principalmente en todo el centro y sur.

Identificación: Partes superiores pardo grisáceo; el macho con capirote negro, el de la hembra es pardo rojizo.

Nidificación: Nido ligero, construido principalmente por la hembra, de hierbas secas, forrado con pelo y raicillas, en arbustos u otra maleza. Pone de abril a junio, normalmente de 4 a 5 huevos, blancos teñidos de verde y jaspeados de pardo. Incubación, por ambos padres, alrededor de 12 días. Los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 10 días.

Alimentación: Mosquitos, orugas y otros insectos; en otoño e invierno, frutos y bayas.

Hábitat: Sotos.

Situación en El Pego. Dicha especie presenta una abundancia que oscila entre las 850 000-1 500 000 parejas nidificantes.,
A partir de diferentes estudios se han reportado densidades en época de reproducción (aves/1Oha) para diversos tipos de vegetación: por ejemplo 0,2-3,3 (Pinus radiafa, norte peninsular), 0.24-0,7 (P.. sylvestris, centro) y 2.6-6,2 (P.pinaster, centro), entre otros
Por otra parte, basándose en reportes para ambientes mediterráneos, con igual nivel altitudinal y formación boscosa, la densidad en la vertiente orientada al norte al menos duplica a la obtenida en la orientada al sur, lo que podría ser controvertido puesto que en El Pego (región situada en el norte de España) la especie presentó una densidad de O 89aves/ha,




Curruca Zarcera



Sylvia communis 14 cm.



Las currucas zarceras no son tan escondidizas y discretas como otras; el macho se posa al descubierto en la rama de un arbusto para lanzar al aire su breve pero dulce canto. Elige su territorio tan pronto como llega a España y puede emparejar con la primera hembra que pase por el mismo. El cortejo nupcial puede ser violento por ambas partes. El macho persigue a la hembra de cerca, con un trocito de hierba en el pico, y luego se lanza sobre ella con cortos estallidos de canto, como si la atacara. La hembra responde extendiendo las alas y la cola y saltando sobre el macho, como para alejarle: en el último momento el macho retrocede.
La Curruca Zarcera vive en un amplio número de hábitat, como campos con maleza no muy espesa, linderos de bosques y terrenos con ortigas, zarzales, aulagas y otros arbustos. Pasada la estación de cría a veces visitan jardines, alimentándose en ellos con frutos blandos; luego, parten para Africa. Durante los pasos es más común en el norte, noroeste y sur del país, con numerosas aves procedentes de otros puntos de Europa. En las zonas central, meridional y oriental nidifica sólo a partir de una cierta altitud.

Identificación: En verano, macho con capirote gris, en invierno, pardo grisáceo; garganta blanca; ambos sexos tienen alas castaño-rojizas; hembra más apagada.

Nidificación: El macho construye nidos de ensayo; la hembra escoge uno, o ambos construyen otro nuevo; nido, en forma de copa profunda, en vegetación próxima al suelo; hecho de hierbas, frecuentemente forrado con pelo de caballo, ornado con plumón; puesta, de mayo a julio, usualmente de 4 a 5 huevos, a menudo verde claro o ante pálido, con marcas grises; incubación, unos 12 días, por ambos padres, que alimentan a los pollos; éstos dejan el nido tras unos 11 días; normalmente dos crías al año.

Alimentación: Insectos y sus larvas, arañas; en otoño, frutos.

Hábitat: Sotos.

Situación en El Pego: Para la Curruca zarcera la abundancia se ha estimado entre 450 000 y 600 000 parejas,
En Salamanca, Carnero & Peris (1988) la consideran la segunda curruca en abundancia, por detrás de la Curruca rabilarga, con densidades de 1 2aves/10ha en dehesas con matorral de la Sierra de Béjar y de U-L9aves/10ha en los bosques de Quercus pyrenaica que rodean las Sierras de Gata, Béjar y Peña de Francia, No obstante, la densidad obtenida en el Pego no refleja lo antes mencionado, ya que la especie presentó una densidad de 0,54aves/10ha.




Escribano Soteño

Emberiza cirlus 16,5 cm.

En la mala estación, las familias de escribanos soteños se agrupan en pequeños bandos que se abaten generalmente sobre los barbechos y los campos labrados. Se acercan también a las granjas y jardines, asociándose a veces con los bandos de escribanos cerillos, pinzones y otros granívoros. Sólo al echar a volar el bando, cuando se escuchan las llamadas de cada especie, atraen la atención los gritos agudos de los escribanos soteños.
En los primeros días buenos los bandos se dispersan y los machos abandonan al poco tiempo sus costumbres discretas, para cantar, posados bien visibles sobre un poste o un arbusto, cuando no se disimulan entre las ramas de un árbol. Su mecánica y elemental estridulación, «tsit-tsit-sit-sit», tienen una sonoridad metálica, y este ruido monótono resuena incansablemente mucho antes de que la hembra se establezca. A fines de abril, el perezoso macho se pasea frecuentemente, con una brizna de paja en el pico, incitando a la hembra a construir el nido, tarea en la que él no colabora. Hecho notable: mientras que la especie muestra una diferencia sexual bien marcada, estas aves no parecen efectuar nunca una parada nupcial, aunque las dos cosas van generalmente unidas.

Identificación: Dorso pardo, partes inferiores amarillas, pero con una franja pectoral grisácea; el macho tiene una cara bastante llamativa, con una banda que va del pico a casi la nuca negra, al igual que la lista ocular, siendo la ceja amarilla; se diferencia del Escribano Cerillo macho por garganta negra, píleo grisáceo y banda pectoral verdoso-grisáceo; la hembra se distingue por obispillo oliváceo.
Nidificación: La hembra construye un voluminoso y descuidado nido de hierba y raicillas sobre una base de musgo, en arbusto o seto a veces en árbol o en el suelo; pone, de mayo a agosto, normalmente de 3 a 4 huevos azul pálido, o verdoso claro con marcadas rayas y garabatos oscuros; incubación, alrededor de 12 días, sólo por la hembra; los pollos, alimentados generalmente por ésta, vuelan después de 11 ó 13 días; dos crías.
Alimentación: Semillas, cereales, bayas e insectos.
Hábitat: Cultivos
Situación en El Pego: La abundancia de la población reproductora del Escribano soteno oscila entre las 500 000 y 800 000 parejas.
Gil-Delgado et al. (1983; 1990; 1991) estima en áreas cultivadas o de marcada presencia antropogénica una densidad entre 0..1 y 2,,2aves/10ha, lo cual concuerda con el valor obtenido en la región El Pego, donde la densidad se estimó en O 45aves/10ha,




Estornino Negro

 

Sturnus unicolor 22 cm.

 



Como los estorninos pintos, los estorninos negros son excelentes imitadores. También se parece al Estornino Pinto en colorido, tamaño y muchas de sus costumbres. Su pequeña área mundial de distribución está restringida a España, norte de Africa y varias islas mediterráneas, donde falta como nidificante el pinto.
Sus puntos preferidos de cría son toda clase de construcciones, tanto en ciudades como pueblos, aldeas, casas de labor, etc., aunque en algunos lugares cría también en árboles.
El Estornino Negro se ha adaptado muchas veces a criar bajo tejas, pero siempre construyendo un soporte de pajitas y plumas sobre el que realizan la puesta. Después, jóvenes y adultos se reúnen en pequeños bandos que vagan durante el día por el campo, comiendo en el suelo y, al atardecer, confluyen en carrizales o encinares que utilizan como dormideros, donde es corriente encontrar varios miles de aves. A estos dormideros, que pueden estar a varios kilómetros de los lugares de cría, llegan en fecha muy temprana, junio y julio, aves de todos los puntos cardinales.

Identificación: Negro, imposible de diferenciar del estornino Pinto cuando se observa a distancia, pero de cerca, en verano, el macho es negro brillante, sin pintas; pico amarillo; la hembra, más apagada. En invierno ambos son negro-grisáceo ligeramente moteados; jóvenes como los del Estornino Pinto.

Nidificación: Anida en colonias; nido construido principalmente por el macho y forrado por la hembra con plumas, hierba y paja, en poblados, aldeas, cortijos, caseríos y árboles, comúnmente bajo tejas o en agujeros; puesta, de marzo a junio, de 4 a 6 huevos azules uniforme pálido; incubación, de 12 a 14 días, por ambos padres; los pollos, alimentados por ambos, dejan el nido a los 20 ó 22 días; dos crías.

Alimentación: Insectos y sus larvas; gusanos, moluscos y frutos.

Hábitat: Ciudades y pueblos.

Situación en El Pego: Para esta especie se ha estimado una abundancia entre 2 000 000-2 500 000 parejas.
En cuanto a sus densidades, estas oscilan entre 45nidos/ha y entre 0_8» 8aves/10ha en dehesas de encina del centro peninsular. Peris (1984) reporta para la misma región una densidad de hasta l nido/m2 en tejados de casas de campo, observándose nidos apenas separados un metro entre si. Según la SEO (1997) esta especie refleja una alta abundancia en la mayor parte de España peninsular, teniendo un importante incremento en el norte y noreste de la Península, colonizando zonas preferentemente agrícolas y de pastizales. Así mismo ha aumentado en áreas de regadío del suroeste ibérico., Los datos obtenidos en la región El Pego se encuentran dentro del rango establecido, ya que se estimó para la misma una densidad de 3 66aves/10ha, aunado a las actividades agrícolas de la zona.
El aumento del área de distribución del Estornino Negro en España parece ir acompañada de un incremento en el regadío en gran parte del país, así como de la utilización que hacen las aves durante gran parte del año de otros recursos suministrados por el hombre (SEO, 1997).,




Herrerillo Común

 

Parus caeruleus 11,5 cm.

 

El Herrerillo Común es uno de nuestros pájaros más encantadores. En los primeros días de buen tiempo, cuando el macho se lanza en vuelo nupcial desde la copa de un árbol, utilizando sus azuladas alas como si fueran un paracaídas, su plumaje, pecho amarillo azufre y capirote azul. El Herrerillo Común se limita aún más que el Carbonero Común a los árboles de hoja caduca y suele evitar los bosques sombríos de coníferas. Desde febrero la cavidad del nido, frecuentemente muy estrecha, es elegida y defendida contra los otros parus.
Silenciosos en verano, sobre todo en los países mediterráneos donde sólo se les oye a primeras horas de la mañana, los herrerillos comunes vuelven a hacerse vivaces en septiembre. En esta época se registran con frecuencia grandes bandos de estas aves. Estas migraciones son irregulares, según los años y los sectores geográficos en cuestión. Disminuyen en invierno, tiempo de hambre para el Herrerillo Común, que es sobre todo insectívoro y que busca entonces, encarnizadamente, larvas y ninfas ocultas bajo las cortezas y las hojas caídas.
Su costumbre de utilizar cajas anideras ha motivado que su nidificación se haya visto notablemente favorecida.

Identificación: Alas, cola y capirote azules; mejillas blancas; dorso verde y partes inferiores amarillas; sexos iguales.

Nidificación: Cría en agujeros de árboles, cajas anideras o huecos en muros; ambos sexos reúnen musgo, hierbas, pelo y lana para material del nido; puesta, de abril a mayo, de 8 a 15 huevos blancos con puntos pardo rojizos; incubación, sólo por la hembra, alrededor de 14 días; ambos progenitores alimentan a las crías, que vuelan después de unos 19 días.

Alimentación: Sobre todo pulgones, orugas y otros insectos; algunos frutos, granos y semillas.

Hábitat: Parques y jardines.

Situación en El Pego: La abundancia reportada para esta especia oscila entre las 930 000-3 600 000 parejas.,
Diversos investigadores han detectado las mayores densidades en lugares colindantes o cercanos a la Provincia de Zamora: 24parejas/10ha en robledales salmantinos, 23 aves/lQha en robledales granadinos, 20aves/10ha en encinares adehesados de la Alta Extremadura y 15,7aves/10ha en alcornocales de Montes de Toledo, mientras que en la región de El Pego dicha especie presentó una densidad de 4,29aves/10ha, lo cual podría considerarse significativamente bajo. Esto debido posiblemente al tipo de vegetación presente en la zona o bien porque la abundancia de la especie depende en gran medida de la cantidad de agujeros disponibles, por lo que la edad del arbolado o la existencia de nidales influyen en gran medida en estos valores (SEO, 1997).




 

Papamoscas Gris



Muscicapa striata 14 cm.


Tan tranquilo y discreto es el Papamoscas Gris que pocas personas se dan cuenta de su presencia en los jardines; en esto colabora su apagado colorido, de tono uniforme, gris ratón, del que sólo se apartan los jóvenes, que tienen manchas oscuras en el pecho.
Un buen modo de reconocer una de estas aves es observarla cuando se alimenta. Posado delante de un espacio abierto, acecha erguido sobre una valla, una rama sin hojas o debajo del espeso ramaje, lanzándose, de repente, sobre cualquier insecto que divise. Para alcanzarlo es posible que realice quiebros y giros en vuelo, aunque raramente falla y su pico se cierra con un audible chasquido.
El Papamoscas Gris es una de nuestras aves estivales de llegada más tardía, presentándose normalmente a fines de abril y mayo, y permaneciendo en España hasta septiembre u octubre, aunque muchas de las aves que se ven en el último de estos meses puedan estar en paso procedentes de otros puntos de Europa. De carácter solitario, es ave de hábitos invariables, por lo que año tras año volverá a los mismos puntos de cría.

Identificación: Pardo grisáceo, blanco por debajo; los adultos no manchados, pero con rayas oscuras en cabeza y pecho; jóvenes con motas oscuras difusas en el pecho; sexos iguales.

Nidificación: Ambos sexos construyen descuidado nido de musgo, lana y pelo, unidos con telarañas, en aleros, enredaderas de muros, árboles, nidos viejos de pájaros o cavidades; pone, de mayo a junio, de 4 a 5 huevos teñidos de azul o verde y fuertemente moteados de pardo rojizo; incubación, principalmente por la hembra, de unos 13 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan tras unos 13 días; a veces dos crías.

Alimentación: Casi únicamente insectos en vuelo; preferentemente moscas, pero también, mariposas; raramente lombrices.

Hábitat: Parques y jardines.

Situación en El Pego: Para esta especie se estima una población en torno a las 640 000-690 000 parejas.
Las densidades de Papamoscas gris oscilan entre las O.,08aves/10ha en los jarales de Ayllon (Potti, 1985) y las 1.8aves/10ha en los encinares de Huelva (Herrera, 1980), similar a la obtenida en El Pego (región que presenta vegetación de tipo adehesado, pinar y matorral mediterráneo), en donde la densidad de la especie se registró en 0,09aves/10ha




Petirrojo Europeo

 


Erithacus rubecula 14 cm.



Si hubiera que conceder a una de nuestras aves la palma de la familiaridad, ¿quién se la llevaría mejor que el Petirrojo? Su silueta rechoncha y viva, brincando entre las hojas secas en busca de gusanejos es bien conocida de los paseantes, que no dejan de notar la presencia de esta pequeña bola con pechera de color rojo vivo.
De hecho, el Petirrojo Europeo esconde bien su juego, pues su mal carácter podría perjudicar la amistad que se le concede. Pero es de admirar la energía que despliega un animal tan pequeño en la lucha por la vida. En él, el rojo es una señal de alarma, mientras que en los colirrojos, el color de su cola es sólo un medio primitivo de reconocimiento. La visión de otra pechera roja provoca en el petirrojo una serie de actitudes de intimidación que se acentúan hasta que uno de los protagonistas huye, por lo general, antes de llegar a la lucha. El canto delimita el territorio y evita conflictos.
Las hembras cantan solamente en invierno, período en el cual defienden un territorio propio, a menos que el tiempo se muestre extremadamente riguroso, en cuyo caso aplicarán todas sus energías a la búsqueda y consecución del alimento necesario para subsistir. A mediados del invierno la hembra comienza a buscar pareja, eligiendo entre los machos que cantan.

Identificación: Partes superiores pardo oliváceas; pecho, garganta y frente rojo anaranjado; abdomen blancuzco; sexos iguales.

Nidificación: La hembra construye el nido con hierbas, hojas secas y musgo, en un hoyo, agujero de árbol, muro o alero; pone, de abril a junio, de 3 a 6 huevos blancos, casi siempre con puntos y motas pardo rojizas, cuya incubación dura de 13 a 14 días, sólo por la hembra; los padres alimentan a los pollos, que dejan el nido sobre los 14 días; dos crías.

Alimentación: Insectos, larvas, gusanos, arañas y bayas.

Hábitat: Sotos.

Situación en El Pego: Dicha especie cuenta con una abundancia de entre 1 200 000-3 000 000 de parejas.
De acuerdo con Potti (1985) y Sánchez (1991), sus densidades en el Sistema Central (en el piso mesomediíerráneo) oscilan entre OJ-0,2aves/10ha en matorrales y dehesas, mientras que en El Pego, con el mismo tipo de vegetación, se obtuvo una densidad de O 45aves/10ha,




Picogordo



Coccothraustes coccothraustes 18 cm.



El poderoso pico de esta ave, accionado por músculos altamente desarrollados, le permite producir una fuerza trituradora de 25 a más de 40 kilos para abrir los huesos de cerezas, que son uno de sus alimentos favoritos en otoño e invierno.
El Picogordo, el mayor de los fringílidos españoles, cría en bosques caducifolios y en huertos de frutales, grandes jardines y lugares arbustivos salpicados de árboles. Son aves ariscas que prefieren posarse en las ramas más elevadas de árboles altos. En visitas de forrajeo al suelo, saltan más bien pesadamente. En invierno a menudo se desplazan a terrenos más abiertos, formando pequeños bandos para comer.
Su canto es débil, renqueante y rara vez se oye; pero en vuelo tiene un sonoro y distintivo «tsicc» metálico. La parada nupcial del macho, que en esta época se muestra particularmente agresivo y nervioso, incluye esponjamientos de las plumas de la cabeza y pecho, reverencias y caídas de alas, mientras la hembra se encara con él demostrando su instinto agresivo y dominador. Algunas veces la pareja toca sus picos en lo que parece ser un beso.

Identificación: Partes superiores pardo rojizas, inferiores color melocotón; babero negro y alas con hombros blancos; blanco en alas y cola visible en vuelo; pico muy grande, azul grisáceo en verano y amarillo en invierno; hembra más apagada.

Nidificación: La hembra construye un nido en forma de copa, de raicillas y hierba con basamento de ramitas y musgo, normalmente en rama alta; a veces revestido con pelos o fibras; pone, de abril a mayo, de 4 a 6 huevos verde azulado claro o verde grisáceo con marcas pardo oscuro; incubación, sólo por la hembra, de unos 12 días; los pollos, cebados por ambos padres, dejan el nido tras unos 15 días.

Alimentación: Pepitas de frutos y semillas grandes; a veces majuelos y hayucos; ocasionalmente insectos.

Hábitat: Bosques.

Situación el El Pego: La abundancia reportada para el Picogordo en el Atlas de las Aves en España (1997) es de 4 000-5 000 parejas., La población nidificante en Iberia es pequeña, local y excesivamente dispersa, por lo cual resulta difícil realizar un censo poblacional mediante métodos habituales. Entre los escasos datos de densidad disponibles destacan los de Sánchez (1991) de 0,7aves/10ha en olivares y de 0.2aves/10ha en melojares y pinares de la vertiente sur de Credos.,
Por otra parte, en El Pego la densidad obtenida para el Picogordo fue de 0,45aves/10ha., Esta baja densidad podría asociarse al tipo de habitat presente en la zona, puesto que la especie tiende típicamente a establecerse en bosques naturales, donde pueda hallar frutos y semillas.




Rabilargo


Cyanopica cyanus 34cm.



El Rabilargo tiene un área mundial de distribución verdaderamente sorprendente; la zona principal se encuentra en el sudeste de Asia, desde Rusia hasta Japón, Corea y China, mientras que en la península Ibérica, a miles de kilómetros de aquélla, queda una población relicta, que se ha conservado aislada.
Es un ave muy ruidosa y gregaria; al espantarse el bando, los miembros de éste lanzan su grito «rii-rii» mientras se alejan con un vuelo de rápidos y breves aleteos. A pesar de vivir en zonas arboladas, con mucha frecuencia se posa en el suelo para buscar pequeños animalillos y granos.
Se agrupan en pequeñas colonias y sitúan los nidos repartidos. En zonas altas, acuden a criar en mayo y junio y, una vez efectuada la reproducción, forman bandos que desaparecen de estos lugares; descienden a las planicies y observan entonces una conducta errática. Por el contrario, las aves que crían en el llano no suelen alejarse de su lugar natal.

Identificación: Su figura recuerda la de la Urraca; capirote negro brillante, alas azules con negro en el borde interior de las primarias; cola azul, larga y escalonada; partes superiores ocre claro, inferiores claras y garganta blanca; voz característica; los jóvenes tienen la cola corta; sexos iguales.

Nidificación: Nido en árboles variados, en horquilla de una rama, construido por ambos sexos, de ramitas y raicillas, forrado abundantemente con fibras, pelo y lana; pone, de abril a junio, de 4 a 9 huevos blanco sucio ocráceo con pintas castaño rojizas, más densas en el polo grueso; incubación, sólo por la hembra, unos 17 días; los pollos, alimentados por ambos padres, pero especialmente por la hembra, vuelan tras 15 ó 17 días.

Alimentación: Frutos, bayas, insectos, granos, hierbas y tallos; reptiles pequeños.

Hábitat: Monte bravío.





Ruiseñor Bastardo

 

Cettia cetti 14 cm.



Al borde del río, entre las espesas mimbreras que lo bordean, surge de improviso un canto fuerte, que se alza sobre el rumor de la corriente; es el canto del Ruiseñor Bastardo, única demostración de la presencia del ave, que se mantiene oculta entre la vegetación.
Pocas veces puede observarse bien este pajarillo, pues sus costumbres son sumamente escondidizas y es difícil que salga al descubierto. Permanece en general cerca del suelo, entre los arbustos ribereños, y todo lo que puede verse de él, en ocasiones, es un ave parda, de alas y cola redondeadas, que recuerda al ruiseñor. Por el suelo anda con rapidez y trepa también ágilmente con aires de ratón; en ambos casos suele llevar la cola inclinada hacia abajo.
Aunque puede escucharse casi todo el año, el canto alcanza su máxima frecuencia en la época de celo, ya que el macho defiende con él su territorio, que recorre arriba y abajo. En el cortejo nupcial persigue a la hembra y luego, frente a ella, levanta la cola, verticalmente, al tiempo que brinca.
Ave sedentaria, en los inviernos rigurosos sufre los efectos del frío, pero a pesar de ello parece estar en expansión desde los países mediterráneos hacia el centro de Europa.

Identificación: Por encima, oscuro pardo rojizo uniforme; listas superciliares y partes inferiores blancuzcas; cola redondeada, con diez rectrices; patas rosa carne; iris pardo; sexos iguales.

Nidificación: Nido construido por la hembra en arbusto, con hierba y hojas secas mezcladas con pelusa de sauce, forrado con raicillas y pelos; puesta, de abril a mayo, de 3 a 5 huevos rojo ladrillo; incubación, sólo por la hembra, de unos 13 días; los pollos, alimentados por la hembra, abandonan el nido tras unos 15 días.

Alimentación: Insectos, larvas, gusanos, moluscos, semillas.

Hábitat: Marismas y zonas palustres.

Situación en El Pego: Esta especie muestra una población nidificante entre 18 000 a 19000 parejas. En los pocos trabajos de comunidades publicados donde aparece, la especie no es muy abundante, ya que normalmente estos estudios cubren biotopos muy extensos que sesgan las densidades reales en su hábitat más propicio.,
Sánchez (1991) ha reportado que en regadíos mesomediterráneos se han detectado10/1Oha, mientras que en El Pego los resultados podrían ser significativos, puesto que expresan una densidad de 1,70aves/10ha.



 

Ruiseñor Común


Luscinia megarhynchos 16 cm.



En contra de la creencia popular, puede oírse cantar a los ruiseñores tanto de día como de noche; pero sus interpretaciones de virtuoso se oyen mejor en la quietud de una cálida tarde a fines de primavera, cuando los machos compiten para atraer a las hembras, que vienen de sus cuarteles de invierno en Africa tropical. Las hembras llegan unos diez días después que los machos.
El canto es inolvidable por su volumen, su variedad de notas y por la fuerza con que es emitido. Consiste en una rápida sucesión de notas repetidas, unas roncas, otras líquidas, incluyendo un «choqui-choqui-choqui» muy sonoro y un «piu» aflautado y piante, primero lento y luego alcanzando un crescendo.
Por cada diez personas que le han oído cantar, difícilmente habrá una que haya visto realmente a ésta arisca ave. Cuando salen al descubierto son pájaros poco visibles, que llaman la atención sólo por su canto.
El Ruiseñor Común esconde su nido tan cuidadosamente como se oculta él mismo, construyéndolo cerca del suelo entre la espesa vegetación. En su cortejo nupcial, el macho despliega la cola, la sube y la baja, agitando las alas e inclinándose hasta llegar con el pico a menor altura que su posadero.

Identificación: Plumaje pardo sin rasgos sobresalientes, cola pardo rojiza; partes inferiores pardo grisáceas; garganta blancuzca; sexos iguales.

Nidificación: La hembra construye nido de hojas secas forrado con hierba y pelo, en el suelo o cerca de él; pone, en mayo, 5 huevos verde oliváceo u oliváceo oscuro; incubación, sólo por la hembra, unos 15 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido a los 12 días.

Alimentación: Principalmente insectos del suelo; también lombrices, arañas y algunas bayas.

Hábitat: Sotos.

Situación en El Pego: La especie cuenta con una abundancia de entre 450 000-1 700 000 parejas. Las mayores abundancias se dan en el supra y en el mesomediterráneo.
Según datos bibliográficos, el matorral de encinas y matorral noble del mesomediterráneo, con elevada cobertura, presentan una densidad entre 25 y 5.5aves/10ha, mientras que en El Pego la especie muestra valores aproximados con una densidad de 2,23aves/10ha.





Tarabilla Común

 



Saxicola torquatus 13 cm.

 



A poca altura sobre su territorio, el bonito macho de Tarabilla Común «danza» arriba y abajo en el aire mientras emite su chirriante canto, o persigue a la hembra en un rápido cortejo nupcial. El canto dura sólo unos pocos segundos cuando la tarabilla se para en uno de sus posaderos de canto, en la cima de un arbusto o en un hilo telegráfico. Mientras canta desde el posadero, agita la cola repetidamente y en los intervalos entre canto y canto a menudo lanza su sonora llamada, un ronco y chirriante «tsac-tsac» o «uiit-tsac-tsac».
La Tarabilla Común, que vive en parejas todo el año, cría con frecuencia en los mismos terrenos que la Tarabilla Norteña, prefiriendo las tierras sin cultivar y pasando a las cultivadas principalmente en invierno, época en la que también se acerca más a las zonas habitadas por el hombre.
En la península Ibérica la población indígena es seguramente sedentaria, criando por todo el país en mayor o menor abundancia según las zonas. Durante la época de migración llega un buen contingente de aves europeas.

Identificación: Ave rechoncha, de cabeza redondeada; en verano macho con cabeza y dorso negros; manchas blancas en el cuello, alas y obispillo; pecho castaño rojizo; más pardusco y apagado en invierno; en verano hembra con partes superiores pardo listadas y sin mancha en el obispillo; más oscura en invierno.

Nidificación: La hembra construye nido en el suelo o cerca de él, principalmente de musgo, hierba y pelo; pone, de marzo a junio, usualmente de 5 a 6 huevos azul claro con finas motas de color pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, de unos 15 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 13 días, volando pocos días más tarde; normalmente dos crías.

Alimentación: Principalmente insectos y sus larvas, algunos gusanos y arañas.

Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

Situación en el Pego: Para esta especie se ha reportado una abundancia entre 300 000 y 700000 parejas.
Según datos bibliográficos, la Tarabilla común no es demasiado abundante, lo que concuerda con la densidad obtenida en El Pego (O.,27aves/10ha). No obstante, Sánchez (1991) ha reportado que en la España mediterránea se ha encontrado con densidades máximas en regadíos y dehesas del Valle de Tiétar (2,7 y 2,5 aves /lOha, respectivamente) y en matorral de retamas supramediterráneo de la vertiente norte del Gredos (2,5 aves/1Oha),



Verdecillo



Serinus serinus 11 cm.

 



El Verdecillo es pariente del Canario que, introducido en Europa en el siglo XV, constituye el origen de toda la familia de canarios que conocemos en la actualidad. Su librea es discreta, adornada únicamente de amarillo en la frente, el pecho y el obispillo.
Esta ave vive en los parques y jardines, frecuenta también los terrenos baldíos y los taludes abandonados en busca de comida. Al principio de la primavera se instala para anidar en la proximidad de las aglomeraciones y, sobre todo, donde hay coníferas. La hembra construye discretamente un nido mullido en una rama pequeña. Desde la copa de un árbol vecino el macho lanza sus interminables frases, animándola. También emite el canto durante su sinuoso vuelo, y con las alas extendidas y la cola abierta parece una gran mariposa. Las manifestaciones vocales y el vuelo característico tienen un significado territorial: ningún otro macho es admitido en las proximidades.
En España es muy común; cría sobre todo en frutales y todo tipo de árboles y arbustos. Los bandos otoño-invernales, a veces muy nutridos, realizan desplazamientos de sus lugares habituales de cría hacia zonas de cultivos para alimentarse.

Identificación: Por encima, amarillento rayado de pardo; obispillo amarillo; pico ancho y corto. Macho con frente, lista superciliar y pecho amarillos; hembra menos amarilla y más rayada.

Nidificación: Nido pequeño de hierba seca, musgo, líquenes y telas de araña, forrado con pelusa vegetal, plumas, crines y lana; puesta, de abril a mayo, de 3 a 4 huevos blancuzcos poco manchados de pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, 13 días; durante la primera parte de la ceba el macho nutre a la hembra y a los pollos; éstos vuelan tras unos 14 ó 16 días.

Alimentación: Semillas, brotes, orugas.

Hábitat: Parques y jardines.


 

Verderón Común



Carduelis chloris 14,5 cm.



Los verderones comunes se han adaptado tanto a la vida en zonas donde se hace sentir la presencia del hombre que es difícil encontrarlos lejos de ellas; especialmente en la época de cría permanecen más acantonados en jardines, malezas y huertas próximas a poblaciones.
En algunos países europeos ha aumentado notablemente su número debido a la gran cantidad de alimento, sobre todo semillas y cacahuetes, que les proporcionan los amantes de las aves de jardín; los verderones se reúnen en ruidosos grupos para aprovechar este alimento. Son aves sociables en todo tiempo y tienden a criar en colonias de reducido número, utilizando arbustos adyacentes; normalmente tienen dos crías cada verano, y algunos incluso una tercera, de modo que no es raro encontrar aves jóvenes en el nido en fechas muy tardías.
En invierno pueden abandonar la protección de los arbustos para alimentarse en rastrojos y eriales, con bandos de otros fringílidos y escribanos.
Como corresponde a un pájaro tan sociable, el Verderón Común tiene un extenso vocabulario; sus gritos incluyen un nasal «suip», un grito como de canario y un largo grito de vuelo, mezclando en su canto cierto número de notas en un revoltijo gorjeante.

Identificación: Verde oliváceo, con pico fuerte y claro; franja alar y laterales de la cola, amarillos; hembra más apagada.

Nidificación: Ambos sexos construyen nido en forma de copa, de hierba, musgo y raicillas, con revestimiento de éstas, en arbusto, árbol o seto; pone, de abril a agosto, de 4 a 6 huevos blancos o azules claros con motas y rayas pardo rojizas; incubación, sólo por la hembra, unos 13 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan tras 12 a 16 días; generalmente dos crías.

Alimentación: Casi enteramente semillas, frutos silvestres y bayas.

Hábitat: Parques y jardines.

Situación en El Pego: Se ha reportado para la población indígena del Verderón una abundancia de entre 1 060 000 y 3 600 000 parejas, con tendencia al aumento.,
De los pocos hábitats en los que se ha cuantificado, el naranjal es el que presenta una mayor densidad, variando entre 3,5 y 19.5 parejas/1Oha en un periodo de 14 años de seguimiento utilizando el método de la parcela (Gil-Delgado & Cátala 1989), mientras que en otros hábitats las densidades estimadas a partir de censos lineales se encuentran por debajo de estas cifras, como en el caso de El Pego, en donde se obtuvo para el Verderón una densidad de 2.23aves/10ha,



Zarcero Común

 



Hippolais polyglotta 12,5 cm.



En el campo, los zarceros, de color verde, pueden confundirse frecuentemente con los mosquiteros, cuya coloración es casi idéntica. El canto de los zarceros tiene una característica peculiar: son excelentes imitadores de la voz de otras aves. En este aspecto, se distingue especialmente el Zarcero Común, hábito al que alude su nombre latino (polyglotta). Después de lanzar algunas notas que recuerdan muchas veces los gritos de un gorrión, de un mirlo o de una curruca, este pajarillo inicia una larga y melodiosa improvisación formada por gorjeos y sonidos aflautados y modulados.
Habitan biotopos soleados con arbustos medianos, con frecuencia no lejos del agua. Allí se establecen las parejas, que dominan un territorio más bien reducido, en el que la hembra construye el nido sin la colaboración del macho.
El Zarcero Común tiene un área de distribución mundial muy reducida: Africa del Norte, España, parte de Francia y de Italia. A finales del verano marchan para invernar a la región occidental de África tropical, al norte del ecuador. El retorno primaveral se efectúa a principios de abril y dura todo ese mes y parte de mayo, en el cual comienza la cría.

Identificación: Partes superiores pardo verdosas; partes inferiores y lista superciliar amarillas, patas pardo azuladas y mancha alar amarilla; sexos iguales.

Nidificación: Nido, construido por ambos sexos, en horquilla de arbusto, con hierba y plumón vegetal, forrado con raíces, pelos y a veces con plumas; puesta, de mayo a junio, de 4 a 5 huevos rosa pálido a violeta, finamente punteados con marcas y rayas negras; incubación, sólo por la hembra, de unos 13 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido entre los 12 y 14 días; dos crías.

Alimentación: Insectos y sus larvas; algunas bayas.

Hábitat: Sotos.

Situacion en El Pego: Para esta especie la población reproductora española se ha estimado entre 700 000 y 1500000 parejas, que suponen aproximadamente la mitad de los efectivos europeos (Tucker&Heath, 1994),
De acuerdo con reportes bibliográficos, sus densidades oscilan entre 0.1-2,6aves/10ha dependiendo del medio, lo que se ajusta a la densidad obtenida en el área de estudio, la cual fue de 0,54aves/10ha,

Actualizado (Lunes, 16 de Mayo de 2011 12:10)